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Energía radiante, producida en el Sol como resultado de reacciones nucleares de fusión. Llega a la tierra, a través del espacio en cuantos de energía llamados fotones, que interactúa con la atmósfera y la superficie terrestres. La intensidad, de la radiación solar en el borde exterior de la atmósfera, si se considera que la Tierra, está a su distancia promedio del Sol, se llama constante solar, y su valor medio es 1,37 × 106 erg/s/cm2, o unas 2 cal/min/cm2. No obstante, esta cantidad no es constante, ya que parece ser que varía un 0,2%, en un periodo de 30 años. La intensidad, de energía real disponible en la superficie terrestre, es menor que la constante solar debido a la absorción y a la dispersión de la radiación que origina la interacción de los fotones con la atmósfera.
La intensidad de energía, solar disponible en un punto determinado de la tierra depende, de forma complicada pero predecible, del día del año, de la hora y de la latitud.
Energía Solar Térmica
Un sistema de aprovechamiento de la energía solar, muy extendida es el térmico. El medio, para conseguir este aporte de temperatura se hace por medio de colectores.
El colector es una superficie, que expuesta a la radiación solar, permite absorber su calor y transmitirlo a un fluido. Existen, tres técnicas diferentes entre sí en función de la temperatura que puede alcanzar la superficie captadora. De esta manera, los podemos clasificar como:
1. Baja temperatura, captación directa, la temperatura del fluido es por debajo del punto de ebullición.
2. Media temperatura, captación de bajo índice de concentración, la temperatura del fluido es más elevada de 100ºC.
3. Alta temperatura, captación de alto índice de concentración, la temperatura del fluido es más elevada de 300ºC.
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